ESPECIFICACIONES:
Ref. : RLC-70
Sección : RELICARIOS
País : CAMERUN
Etnia : FANG MABEA
Época de la Pieza : Años 60 A 70
Materiales / Técnica : Madera, latón, hierro.
DESCRIPCCIÓN:
El culto a los antepasados se basa en la relación que existe entre la ofrenda del vivo al difunto y la protección del difunto al vivo. En los relicarios de los antepasados se guardan parte de los restos mortales más importantes, principalmente una parte del cráneo y trozos de otros huesos. Se trata normalmente de los restos de los antepasados más cercanos. Se les rinde veneración al mismo tiempo que se les teme porque pueden ser peligrosos para los vivos, razón por la que conviene colocarlos bajo la tutela de un espíritu protector.
Entre los Fang, pueblo de cazadores, cada familia posee un Byeri o caja en la que se conservan las reliquias de los antepasados más notables.
El llamado culto del Byeri o rito Melan es una ceremonia familiar que inicia a los neófitos en el culto de los antepasados tras unas ceremonias de purificación. Se separa el Byeri de la caja, se expone el cráneo de los antepasados y los jóvenes mediante una droga alucinógena, el alan, entran en contacto con los antepasados y danzan en su honor.
El mal llamado Byeri o Guardián de relicario no es ni representa al antepasado, es el guardián que custodia sus reliquias, trozos de cráneo esencialmente, con algún pequeño trozo de otros huesos así como algún pequeño objeto personal. Puede ser una simple cabeza esculpida con una especie de vástago o tronco, nlo byeri, que se introduce en la caja o una verdadera estatua, eyema byeri, que se coloca sobre la caja de reliquias de corteza vegetal y a veces de fibras llamada nsekh byeri. Estos relicarios eran conservados por el Esa, el anciano más viejo de la familia. Las esculturas fang están vinculadas en la mayoría de los casos al culto del Byeri, como guardianes de relicario, son. Representan generalmente hombres sentados aunque también puede haber estatuas femeninas, con las piernas flexionadas y torso alargado, manos juntas que a veces mantienen una copa, y con los rasgos de la cabeza estilizados. Con frecuencia, desde el primer momento de su fabricación eran introducidas en un baño de aceite de palma o recubiertas periódica y profusamente por este aceite.
Estas esculturas, custodios o guardianes de los relicarios pueden, en determinadas ocasiones, ser separados de sus cajas de reliquias y ser paseados por el poblado, con el fin de honrar al difunto. Para ello la estatua es desmontada de su soporte e instalada sobre una especie de plataforma a base de paja trenzada para facilitar su transporte durante las deambulaciones rituales. A veces, los Byeri llevan incrustaciones de cobre o latón, principalmente los cameruneses, que les confiere un aspecto brillante y al mismo tiempo su brillo aleja a los enemigos potenciales y a las fuerzas del mal.
La iniciación al culto del byeri implica toda una serie de ritos purificadores que los neófitos reciben en un recinto cerrado. Durante horas, en estado de trance, cantan y bailan tras haber bebido “elan”, planta alucinógena que les ayuda al trance durante el cual entran en contacto con los antepasados de quienes reciben consejos para la vida y consignas que deberán transmitir a los mayores. Recuperados del trance entran en el santuario en el que se hallan los byeri, en donde recitan esta oración:
“Tú, padre, que nunca mueres,
Que jamás conocerás la muerte,
Y cuyo aliento siempre está vivo,
Sin padecer jamás el frío del sueño,
Todos tus hijos han vuelto aquí,
Están unidos a tu alrededor.
Cúbreles con tu fuerza, oh padre,
Penétrales con tu sombra,
Tú, padre, que nunca mueres,
Tú, padre de nuestro linaje! Según R.P. Trilles 1912
La figura que presentamos es un Fang Mabea bastante tardío. La escultura representa a una antepasada, sin duda la propietaria de las reliquias que están en la caja. La estatua lleva anillos de hierro en las piernas y placas de latón en pechos y ojos. La pátina más bien negra no es conforme a las primeras estatuas Mabea de color rojizo. Se echa en falta igualmente la cavidad clavicular característica de esta categoría de estatuas. El tocado y la boca con los dientes puntiagudos responden a los cánones de la etnia.
LOCALIZACIÓN