Lista del catálogo histórico

CATALOGO. PALEOMONEDAS

Texto y organización del catálogo original · Jesús Arrimadas Saavedra

Reciben este nombre los cauris, cuentas de cerámica, manillas y brazaletes de bronce, pequeñas barras de bronce o de hierro, herramientas y aperos de labranza, e incluso tejidos de rafia y todo aquello que servía de moneda de cambio o de compra a los africanos antes de la llegada de los europeos y la acuñación de la moneda, ocupando el oro en polvo o en pepitas un lugar muy importante.

El trueque o la compra en cualquiera de sus formas han existido siempre. Los africanos han conocido la moneda acuñada a partir del siglo XVI, pero durante siglos antes de la acuñación de su moneda propiamente dicha, las monedas “primitivas” más usuales en África han estado constituidas por pulseras, trozos de hierro o cobre de las más variadas y artísticas formas, herramientas de trabajo como hoces o escardaderas, cuchillos, cuchillos de lanzar y las famosas conchas provenientes del Océano Indico, llamadas “cauris” entre las más usuales así como las perlas de cerámica o abalorios. La posesión de estas monedas era un símbolo de poder y de riqueza. Podían servir de ornamentación en la vestimenta y para formalizar las transacciones, personales o del clan, comprar ganado u otros bienes, pagar la dote de las hijas casaderas y ser legadas en herencia al igual que otros bienes patrimoniales. El “cauri” al no poder ser falsificado fue la moneda por excelencia, de compraventa y trueque, en gran parte de África. Esta pequeña concha blanca conoció un éxito impresionante tanto en el África negra como en algunos países árabes. Su posesión determinaba el grado de fortuna de sus propietarios. Utilizado en muchas culturas del Continente, en algunas zonas llegó a convertirse en la única moneda de cambio a lo largo de los siglos. Algunos Lobi aún los utilizan y era un uso muy generalizado hasta bastante entrado en siglo XX. Hacia el año 1.900, cien cauris valían de 5 a 20 centésimas de oro.

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