
Estatua De Antepasado Femenino
Esbelta estatua de antepasado femenino con una expresión de dignidad.
EFM-60
Lista del catálogo histórico
Texto y organización del catálogo original · Jesús Arrimadas Saavedra
ANTEPASADOS Y ANCIANOS
Es la figura más venerada de África. Pero los antepasados no son los muertos. En África no se muere, se cambia de vida, de dimensión. Se pasa de la tierra de los vivos al mundo de los espíritus. El cuerpo vuelve a la tierra a la que pertenecen los humanos y el espíritu va al reino de los espíritus desde donde sigue actuando según sus cualidades hayan sido malas o buenas.
Pero para acceder al rango de ancestro hay que cumplir ciertos requisitos. No todos los que quitan este mundo se convierten en ancestros. Es imprescindible, durante la estancia en este mundo, haber tenido una conducta ejemplar en todos los aspectos de la vida social, religiosa y familiar y haber alcanzado el grado humano de madurez que se obtiene mediante el matrimonio y la procreación de una descendencia. El hombre soltero o sin hijos nunca alcanzará el rango de antepasado. Las mujeres también pueden alcanzar este rango. Una vez muerto se requiere el cumplimiento de unos ritos funerarios y más tarde los ritos de levantamiento del duelo, procesos que a veces pueden durar varios años. Si el espíritu se separa de su envoltura carnal con demasiada rapidez puede quedarse a merodear por la casa y perturbar a sus moradores, incluso después del entierro. Razón por la que además del rito del fallecimiento se celebra otro, según las etnias, a los cuarenta días, para dar al fallecido una segunda oportunidad de acceder al mundo de los espíritus junto con los demás antepasados.
El antepasado o ancestro tiene una presencia real y activa en la familia y en poblado. Normalmente trata de ser favorable a los suyos interviniendo en los momentos más importantes de la vida social o religiosa, con la condición de que se porten bien con él, pues de lo contrario podría acarrearles muchas molestias y desgracias. Para atraer su protección y ayuda se le ofrecen sacrificios y ofrendas y, con frecuencia, se realizan estatuas, que desprenden una gran dignidad, que le representen y que son veneradas en los altares familiares o se encarnan en una máscara determinada durante las ceremonias. Estas estatuas o máscaras tienen un profundo carácter sagrado y se guardan al abrigo de las miradas de los profanos.
Si los ancianos inspiran un gran respeto en las sociedades africanas, pues la autoridad y el respeto se obtienen con la edad y sus consejos son indispensables para el buen funcionamiento de sus distintas instituciones, los ancestros inspiran un verdadero fervor, acompañado de cariño, respeto, devoción y temor. El antepasado ocupa un lugar superior al del descendiente vivo más importante pero inferior al de los dioses secundarios o genios de la naturaleza, todos ellos intermediarios de distinto rango ante el Dios Supremo o Dios Creador, al que el hombre no puede, por respeto, dirigirse directamente.
La sociedad africana nos enseña a conocer el valor de la familia y a honrar y respetar a los ancianos. La familia africana no se disgrega. Al contrario, a medida que se casan los hijos, aumenta y se fortalece con la incorporación de nuevos miembros, hasta que los padres se convierten en ancianos. Al anciano no se le jubila, no se le aparta de la sociedad como un trasto viejo o inservible. No se le recluye en un asilo. Se incorporará al Consejo de Ancianos que asesora a los responsables de la comunidad para que estos se aprovechen de sus consejos y de su experiencia. El anciano es un intermediario entre la comunidad y los antepasados. Es el escalón más cercano al mundo de los espíritus, pues ya pronto se convertirá en antepasado, si ha tenido descendencia y ha sido un hombre digno adornado de virtudes, tras el cumplimiento de los ritos fúnebres preceptivos.
Muchas de las llamadas figuras de antepasado son en realidad figuras funerarias, que no tienen nada que ver con un antepasado concreto, aunque la delimitación en ambos campos es difícil pues en determinadas etnias se colocaban en las tumbas pequeñas estatuas para representar al antepasado. Normalmente las figuras de antepasados tienen los rasgos mejor definidos, su talla es más precisa tanto en el cuerpo como en las manos. Las figuras funerarias son más simbólicas y presentan un aspecto menos acabado y, a veces, deteriorado al haber estado expuestas a las inclemencias del tiempo por haber permanecido sobre o junto a las tumbas durante bastante tiempo. Las figuras funerarias suelen estar desnudas mostrando con frecuencia los órganos sexuales, lo que no tiene en el África tradicional ninguna connotación sexual, es simplemente el símbolo de la capacidad reproductora que da la vida en El caso de estas figuras funerarias, de muerte y renacimiento a la nueva vida.
El objetivo de la estatua es ser el soporte del doble inmortal del antepasado después de su muerte. El objetivo de la máscara es la transubstanciación del antepasado. Las estatuas son objeto de ofrendas y de libaciones en su calidad de soporte material del antepasado.
El culto a los antepasados no es “un culto de muertos”, es, simplemente, un “culto a los antepasados”. Los antepasados están ahí, presentes, en otra dimensión. Morir, para los africanos, es dar “un paso” hacia otra forma de vida, al igual que el nacimiento es un “paso” de la “no vida” a la vida. En muchas sociedades de África se celebran tres ritos de “paso” o de “transito”. Son como pasarelas que unen distintos ámbitos de vida: el del nacimiento, el de la iniciación, por el que se accede a la vida de adulto, y el de la muerte, mediante el que se accede, si se cumplen determinadas circunstancias, al rango de antepasado.
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Esbelta estatua de antepasado femenino con una expresión de dignidad.
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Curiosa estatua de mujer con las manos en las cintura y los codos plegados con los brazos hacia atrás.
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Mujer que porta sobre su cabeza lo que parece un pequeño odre o barril destinado a contener el vino de palma…
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Los Beté viven en el oeste de Costa de Marfil, siendo Gagnoa, Daloa y Sobré sus ciudades más importantes.
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Las estatuas mossi femeninas representan a la princesa Yennega, madre de Ouedrago considerado el fundador de la etnia.
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Las estatuas BATEBA de los Lobi representan a los thils genios maléficos a quienes conviene realizar ofrendas y sacrificios para asegurar…
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Los Baulé, al igual que otros pueblos de África, creen que toda persona tiene un esposo o una esposa en el otro…
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Delicada estatua de una chica joven con pechos incipientes y las manos en los costados.
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Los Baulé, al igual que otros pueblos de África, creen que toda persona tiene un esposo o una esposa en el otro…
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Estas figuras protectoras femeninas son objeto de cultos en los altares familiares.
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Estatua femenina llamada nyeleni de rasgos corpulentos como lo prueban la redondez y la fortaleza de sus senos, nalgas y piernas.
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Estatua de mujer de madera pesada y dura y a pesar de todo corroída por los xilófagos.
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Figura de antepasada con una expresión de sobria dignidad. Lígeramente en cuclillas, con brazos largos que le llegan hasta las rodillas.
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Curiosa estatua de una antepasada dogon de largos brazos con las manos apoyadas en las rodillas de unas piernas ligeramente flexionadas.
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Los Baulé, al igual que otros pueblos de África, creen que toda persona tiene un esposo o una esposa en el otro…
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Las estatuas BATEBA de los Lobi representan a los thils genios maléficos a quienes conviene realizar ofrendas y sacrificios para asegurar…
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Curiosa y rara estatuilla temme que representa a una mujer de pechos abultados y brazaletes en los brazos, que parecen indicar…
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Estatua de brazos levantados, actitud que simboliza el ruego para atraer la lluvia, tan escasa en toda la zona de Badiagará.
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Madera y pigmentos
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Bella estatua de mujer agni con todas las características de la etnia, como el peinado.
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Estatuilla rústica de mujer con los brazos levantados, con los puños cerrados, implorando la lluvia.
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Madera
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Estas esculturas pombibele participan especialmente en los funerales de los miembros del Poro que han recibido el último grado de iniciación…
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Reciben este nombre las estatuas femeninas que portan una copa de ofrendas en las manos, con frecuencia arrodillas, en cuclillas o sentadas…
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