Masái

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Texto del catálogo original

MASÁI
KENIA Y TANZANIA

Los Masái viven en el sur de Kenia y en el norte de Tanzania. Son una población nómada, de más 750.000 personas, que vive del pastoreo, siendo el ganado su principal riqueza, vacas, cabras y vejas principalmente. Forman parte de las tribus nilóticas, vinieron probablemente hacia el año 1.500 a Kenia desde el Valle del Nilo y el Sudán, y algo más tarde se instalaron en el norte de la actual Tanzania. Hablan “maa” que es una lengua nilótica además del suahili y la mayoría el inglés. Se extienden principalmente a lo largo de la frontera que separa Kenia de Tanzania, aunque expulsados por los Gobiernos de muchas zonas, por interés turístico, se han visto obligados a muchos desplazamientos.

Más que en pequeños poblados viven en grupos de chozas llamadas “zamoras”, en realidad círculos de cabañas de barro, ramas y paja, de forma que puedan rodear al ganado para que no se escape. Con frecuencia han cambiado tradicionalmente de ubicación buscando nuevos pastos para el ganado, quemando a veces sus casas o dejándolas si tenían esperanza de volver. Sus actuales desplazamientos y asentamientos se deben actualmente a razones políticas. Inicialmente, a principios de siglo con los británicos que les expropiaron el 40% de sus tierras para dárselas a los colonos rancheros. Y décadas más tarde les expulsaron de sus fértiles pastos entre los montes Meru y Kilimanjaro así como del Ngorongoro. La mayoría de sus tierras fueron convertidas en parques nacionales en Nairobi, Kenia y Tanzania, como el parque Amboseli, Samburu y Ngorongoro y Serengeti respectivamente entre otros muchos.

Su religión es monoteísta. Su dios es un dios de la lluvia Ngai. Para ellos la lluvia es sagrada, igual que los pastos y el ganado, que son la base de sus vidas. El “Laibon” es el intermediario entre la divinidad, Ngai, y la sociedad masái. Especie de profeta y adivino predice el futuro, practica ritos para asegurar la lluvia y la fertilidad, preside las ceremonias y en caso de conflictos actúa como juez.

A pesar de tener mucho ganado, comen muy poca carne, se alimentan principalmente de vegetales y de leche, también de mantequilla que fabrican con la leche. Solamente toman sangre de animal en algunos ritos especiales y cuando se trata de fortalecer a alguna persona enferma, contrariamente a los bulos que circulan en muchos libros y revistas. Tienen fama de ser buenos guerreros y lo han sido a lo largo de los siglos. Se inician a la lucha y al robo de ganado desde muy jóvenes, los doce o catorce años, una vez iniciados que pasan a pertenecer al grupo de los “moran o morano”, guerreros jóvenes. La iniciación masculina finaliza con la circuncisión o ablación del prepucio. A partir de este momento les está permitido casarse, pero les está prohibido que cazar un león, actualmente está prohibido. Las chicas también reciben una iniciación en donde son formadas con los conocimientos que tiene que tener una mujer y que termina con la ablación del clítoris y de los labios menores. A partir de este momento va a vivir a c asa del novio. Ambas iniciaciones acaban con grandes festejos. Aunque no es muy frecuente el hombre puede tener varias esposas y la mujer puede recibir a sus amantes. Tanto los hombres como las mujeres tienen tendencia a dilatar el pabellón inferior de la oreja, formando un agujero que puede medir bastantes centímetros, es un signo de belleza que suelen adornar con numerosos abalorios.

Contrariamente a la mayoría de los pueblos africanos que practican el culto a los antepasados los Masái no quieren hablar de los muertos, piensan que les traerá mala suerte y que una casa queda contaminada si muere una persona dentro. Por esa razón, al muerto o al enfermo se le expulsa del poblado y se le lleva en medio del campo en donde será devorado por las hienas y otros animales. Muy raramente se les entierra, solo cuando se trata de un personaje importante, un jefe o un Laibón. Son enterrados a poca profundidad y cubiertos de piedras, con la cabeza mirando hacia su casa. Los creyentes irán añadiendo piedras cuando pasan por su lado.

Su producción artística se limita a objetos fácilmente transportables y que no requieran el empleo de grandes herramientas o de herramientas especializadas para su fabricación. Al ser también un pueblo guerrero y cazador, los hombres fabrican lanzas y vistosos escudos con variadas policromías. Las mujeres también collares, brazaletes y pequeñas joyas. Y ambos utilizan vistosos vestidos. Las mujeres suelen adornarse con numerosos collares y un amplio collar en el cuello, que forma una especie de plataforma y que resalta de manera vistosa en los bailes que ofrecen a los turistas, pues después de todas las expropiaciones de terreno que han sufrido, y al ser vecinos de grandes parques nacionales, una de sus formas de vida para muchos de ellos es haciendo exhibiciones antes los numerosos turistas que acuden al lugar y vendiendo sus artísticas joyas de abalorios. Hoy día el pueblo Masái se ha convertido en uno de los atractivos más representativos de África.

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