Makonde

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Texto del catálogo original

MAKONDE
TANZANIA Y MOZAMBIQUE

Los Makondé forman parte de grupo Bantú. Viven en la meseta de Mueda, en el norte de Mozambique. Hay también un grupo makondé en Tanzania, pues habitan principalmente la meseta cortada por el rio Rovuma que sirve de frontera entre Mozambiqque y Tanzania.
Tienen fama de agresivos, pero la realidad es que durante mucho tiempo tuvieron que luchar ferozmente contra la trata negrera y los mercaderes de esclavos, forma de hacerse respetar, y también contra los colonizadores europeos, con quienes prácticamente no tuvieron contacto hasta principios del siglo XX, vivieron por lo tanto pocas décadas de colonización.

Obtienen sus recursos principalmente de la agricultura y en parte de la ganadería. Es una sociedad matriarcal, animista, en la que los ritos de paso ocupan un lugar importante, especialmente la iniciación de los jóvenes y el culto a los antepasados, en cuyas ceremonias y danzas participan sus máscaras rituales. Y, como en todas las sociedades animistas, son también importantes las festividades dedicadas al culto a la fecundidad, en las que participan hombres disfrazados de mujer con las famosas máscaras del vientre. Actualmente la mayoría de los Makondé de Tanzania es musulmana y los de Mozambique, cristiana o musulmana, pero todos ellos siguen con sus prácticas animistas. Sus máscaras tradicionales son conocidas desde el siglo XIX, pero con excepción de sus máscaras “mapico”, en singular “lipico” son conocidos por su arte moderno. Y aunque la mayoría de los Makondé se ha convertido al cristianismo o al Islam singuen practicando el culto a los antepasados y los ritos de paso, principalmente la iniciación masculina, con la circuncisión al llegar a la edad adulta. Es al comienzo de estos ritos cuando se practica la danza Mapiko, con las tradicionales y centenarias máscaras Lipico, portadas por hombres, pero que desde hace un tiempo pueden ser también esculpidas por mujeres.
Destacan principalmente por sus cualidades artísticas los Makondé de Tanzania. Trabajan especialmente el ébano y esculpen delicadas y complicadas familias de personajes que se superponen en un solo trozo de madera combinando con gran maestría el claroscuro del ébano. A partir de los años 50 y principalmente con la creación del museo de Nampula la escultura makondé conoce un nuevo auge con la creación de diversos estilos, sus famosas composiciones llamadas “diablos o espíritus”, los shetani, con rasgos humanos y formas muy distorsionadas, y las llamadas “familias” o “ujamaas”.

Los shetani presentan formas totalmente surrealistas, mezcla de formas zoomorfas y antropomorfas que crean figuras deformes, ciclópeas, abstractas. Su creador, Samaki, tuvo muchos seguidores, entre los que destaca el famoso escultor Lilanga. Shetani viene del árabe “Shaitan” que significa diablo, que viene a su vez de la misma raíz semítica que Satanás. Son espíritus malignos preislámicos que aterrorizan a la gente, a tal punto que en muchas casas de Tanzania, en su mayoría musulmanas, cuelgan en las paredes o en las puertas trozos de papel con versículos del Corán para protegerse. Este nuevo arte se basaba en las creencias animistas tradicionales y suponía representar a genios y espíritus de la naturaleza, representando principalmente a seres relacionados con la mitología makondé. Algunas piezas son consideradas como figuras alegóricas de las situaciones sociales. La mayoría de estas obras están talladas en madera de ébano. Son muchos los artistas que han proliferado dada la demanda del turismo europeo.

Las estatuas llamadas “ujamaas” o “familias” son verdaderas obras de arte que requieren una gran capacidad escultórica, llamadas también “dimongos” por los nativos. Representan a la gran familia africana, es decir, padres, abuelos, hijos, nietos, yernos, nueras, etc, es decir la familia patriarcal, y precisamente los personajes de esta estatua están en torno a la figura principal, el patriarca o jefe de familia, normalmente el más anciano, aparecen entremezclados, en un verdadero laberinto de personajes, realizando las tareas domésticas habituales, en grupos escalonados por pisos, tallados en un trozo de un tronco del árbol, siempre en madera de ébano. Las figuras están talladas en la parte interior del tronco, zona en la que el ébano es más negra y, con frecuencia, están arropadas por la parte exterior del tronco, en madera más clara, añadiendo un bello efecto claro-oscuro.

Tienen un tercer estilo, más sencillo, el Binadamu, de carácter naturalista, que representa personajes de la vida diaria, con frecuencia, en alguna de sus ocupaciones habituales.
Ciertamente, aunque los “ujamaa” y los “shetani”, es decir el arte en madera de ébano, es relativamente reciente, data de los años cincuenta del pasado siglo, es curioso que la mayoría de los libros de arte y de etnología no hablen de ellos, ni siquiera os mencionen, a pesar de ser un arte verdaderamente espectacular, hecho con rudimentarias herramientas. Un “ujamaa” o “árbol de la vida”, de un ar de metros de altura, verdadera obra maestra de la escultura puede llevar a su autor una dedicación a tiemplo pleno de un año o más de trabajo.

Decoran muchos objetos de uso corriente como pipas, bastones, peines, cajas o taburetes.

MASCARA LIPICO MAKONDE
Las máscaras “mapico”, en singular “lipico” son las más conocidas y más importantes de los Makondé. Son portadas por los hombres y tienen un carácter sagrado. Es una máscara yelmo con rostro humano muy realista y cabellos auténticos insertados en la madera, tallada por hombres iniciados, en un solo bloque de madera, preferiblemente blanda. Actualmente también las tallan las mujeres aunque son portadas por hombres. Se tallan en ellas sus escarificaciones rituales. Pueden representar a personajes reales, aunque también a algún shetani. Se emplean en la danza “midimu”, en las ceremonias que marcan el final de los tres años de iniciación de los adolescentes, en las que también participan las máscaras del vientre que simbolizan la fertilidad. En la iniciación de las jóvenes algunas mujeres de edad portan, en secreto, a imitación de los hombres, máscaras mapico. Su iniciación, también de tres años, acaba igualmente con la danza “midimu”.
Contrariamente al arte moderno makondé que conoce su expansión a partir de los años cincuenta del pasado siglo, estas máscaras y sus bailes rituales datan de mucho antes de los primeros contactos con los misioneros en el siglo XIX.

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