
Maternidad Mbulenga
Madera · Altura: 119.00 cm · Anchura: 30.00 cm
MTR-75
Texto del catálogo original
LULUA, LULUWA O BENA LULUA
Según algunos historiadores los Lulua o Bena Lulua no se convirtieron en un pueblo con identidad propia hasta casi finales del siglo XIX, hasta entonces se consideraban Lubas y Estaban formados por cantidad de pequeños grupos, cada uno diferenciado por su parentesco y con jefaturas independientes. Son un pueblo Bantú, asentado a las orillas del rio del que toman el nombre, el rio Lulua, al sur del Kasai Occidental, en lo que es actualmente la actual República Democrática del Congo, aunque algunos viven en el noroeste de Angola. Fueron principalmente los misioneros y colonizadores de finales del siglo XIX quienes dieron cohesión a estos grupos formando en pueblo Lulua o Bena Lulua, razón por la que muchos dicen que es una etnia inventada. Comparten muchos rasgos culturales con los Luba, como la herencia matrilineal, así como con otros subgrupos de los Luba como los Kondji y los Luntu, cuyo origen se remonta al asentamiento del imperio Luba en Katanga.
Pueblo principalmente de labradores, cazadores y comerciantes, tuvo que hacer frente a violentas refriegas al final de la época colonizadora, durante la independencia del Congo, principalmente en la llamada guerra Lulua-Baluba en 1959, aunque también tuvieron que enfrentarse a otros pueblos. Esto les dio cohesión y reforzaron su identidad como pueblo, aunque estos conflictos armados entre las regiones del Kasai y de Katanga duraron varios años y costó numerosas vidas.
Además de agricultores estos pueblos se caracterizaron por sus grandes artistas talladores. Sus máscaras eran utilizadas en los ritos de su sociedad secreta y sus esculturas se caracterizaban por sus múltiples y curiosas escarificaciones que fueron prohibidas a finales del siglo XIX y muchas de ellas destruidas. Razón por la que las estatuas que aún se conservan, finamente elaboradas, con las numerosas escarificaciones habituales son anteriores a esta fecha. Muchas de estas figuras se refieren a la protección de la mujer encinta. Practicaban el culto Cibola, que es un culto a la fertilidad femenina, en el que el recién nacido podía reencarnarse en un antepasado recientemente fallecido.
Hay estatuas femeninas que presentan maternidades con algún instrumento en las manos destinado a proteger al niño que va a nacer que reciben el nombre de Cibola, igual que el nombre del culto que es una parte importante del culto Bwanga bwa Cibola practicado igualmente por los Luba y los Songyé. Las estatuas femeninas con pechos pequeños y vientre prominente representan la importancia de la descendencia familiar.
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