Igbo

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Texto del catálogo original

Es uno de los pueblos más importantes de Nigeria. Viven en una zona boscosa al sur de Nigeria, entre el Benué al norte y el Níger al oeste. Son aproximadamente el 20% de la población nigeriana. Constituyen también un núcleo importante de las dos ciudades principales del país, Lagos al oeste y Kane al norte. La lengua igbo tiene varios dialectos. Su noción del tiempo y del espacio es especial. No hablan de horas sino de ritmos, que marcan los tiempos determinantes. El rey establece el calendario anual de fiestas y mercados y la comunidad se organiza en torno a estas fechas. . El rey fija también el calendario de actividades a partir de las fases lunares y de la voluntad del dios Aro, interpretada por los sacerdotes. Cada clan establece su propio calendario a partir de los mensajes de Aro, que regula la vida de los comerciantes y de los clanes.
Los igbo tienen un profundo sentido de la individualidad asociado a un fuerte sentimiento de pertenencia al grupo. Su sistema político es complejo y poco conocido. El poblado constituye la unidad social más importante, siendo la más pequeña la familia ampliada a nivel de clan. Estas unidades forman un pueblo que tienen un alto grado de autonomía bajo la autoridad del jefe de linaje más antiguo. Su estructura social está dominada por dos poderes, el consejo de ancianos y las sociedades secretas.

La religión de los igbo es compleja. Para ellos Alá es el espíritu de la tierra y esposa de Chukwu, el dios creador supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente. Una figura importante en la cultura Igbo son los “Alusi” o genios de la naturaleza, divinidades intermedias responsables de las enfermedades y de la muerte, y encargados de castigar a los perjuros. Se les consagran altares familiares y en los poblados para que sean favorables a los hombres. Estos altares están adornados con estatuas de madera llamadas “Ikenga”, guardianes protectores de las familias y de sus viviendas. Sólo los padres de familia pueden poseer Ikengas. Los Ikenga son hijos de los Alosi y comparten por lo tanto poderes sobrenaturales. A la muerte del jefe de familia, sus Ikenga deben de ser destruídos.
Se ofrece un culto a los Ikenga, basado en rezos y libaciones, destinado a ensalzar la potencia y la fuerza vital en la mano derecha del hombre.
Las estatuas que permanecen de pie encarnan a sus distintas deidades. Los Igbo tienen numerosas máscaras empleadas en las distintas ceremonias lúdicas y fúnebres así como en la iniciación. Las máscaras femeninas están adornadas con artísticos peinados.

El papel del adivino es interpretar los deseos de los alusi y del sacerdote aplacarlos con sacrificios. Los alusi resuelven los conflictos con la mediación de un sacerdote o intervienen favorablemente en los asuntos de los hombres, pero también pueden ser responsables de la enfermedad y de la muerte, castigan a los hombres que incumplen sus promesas o juran en vano.
Celebran danzas en honor del dios Aro, que en igbo significa “año” y “dios de las estaciones”. Igwe, es el dios del cielo.

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