Galoa

← Todas las piezas

Texto del catálogo original

Los Galoa o Galwa están implantados en el curso inferior del Ogué, al sur de Lambarené y hasta Ashouka, cerca de la orilla atlántica, en una zona lagunar, a donde llegaron entre los siglos XVII y XVIII. Anteriormente se llamaban “Elongo monbé”. El término Galoa significa “los que han cambiado”. Comerciaban a lo largo del Ogué y entre en interior y la costa, también traficaban con esclavos aunque no tenían contacto directo con los negreros. Como otro muchos pueblos vecinos hablan el Myené.Están vinculados a los Fang meridionales.
Al nacimiento de un niño practican un rito en el que el recién nacido en introducido en un recipiente lleno de agua. Y como otras muchas etnias del grupo Myené practican el Njembé, rito de paso que asegura la transición de las adolescentes y de las jóvenes al de mujeres adultas y son admitidas en la sociedad secreta como “madres de la verdad”.
La sociedad secreta de las mujeres es una sociedad esotérica.Las jóvenes iniciadas y las mujeres tienen la capacidad de poder hablar con los espíritus del más allá, pero sus ritos son totalmente secretos y la infracción a la norma que impone el silencio sería gravemente castigada por los antepasados.
La sociedad galoa es matrilineal y las mujeres gozan de grandes privilegios pues son las que garantizan la continuidad de la estirpe, el “Ozombi”. Las neófitas para acceder a la sociedad deben superar a lo largo de cinco años toda una serie de pruebas que se desarrollan en el bosque sagrado, sede de los espíritus, lo que les da un profundo conocimiento de la naturaleza. Deben cultivar toda una serie de virtudes, como el valor, la temeridad, la resistencia o la madurez. Al término de la han adquirido una gran fuerza espiritual.

Los hombres pertenecen a la sociedad secreta okukwé, a la que accedían mediante ritos iniciáticos. Los miembros de esta sociedad son los portadores de las máscaras del mismo nombre. La máscara empezaba a andar dentro de la choza y salía después al exterior deambulando por el poblado, en medio de una gran expectación para descubrir a las mujeres infieles, que incapaces de disimular su miedo eran mandadas azotar. A veces, para causar mayor pavor, la máscara calzaba grandes zancos. Actualmente se hace una simulación en los acontecimientos festivos.

4 piezas · página 1 de 1