Fang

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Texto del catálogo original

Ubicados principalmente en Gabón, también se encuentran en Guinea Ecuatorial y el sur del Camerún. Son un pueblo de cazadores. Las familias están organizadas por clanes, en función de su antepasado común, e integradas en distintas sociedades, siendo algunas de las más importantes la Ngil y la So. El culto a los antepasados ocupa un lugar muy importante, al punto que cada familia posee un relicario, caja cilíndrica hecha con cortezas, que contiene parte de los restos de uno de los antepasados más notables, el byeri. Sus esculturas están vinculadas principalmente al culto del byeri. Normalmente representan hombres sentados con las piernas flexionadas, torso alargado y manos juntas o sujetando una copa. Estas estatuas de madera van incrustadas o colocadas sobre o a un lado del relicario, en calidad de guardián de las reliquias. En algunas celebraciones son paseadas en procesión por el poblado para honrar al difunto, para lo cual la estatua es desmontada previamente de su soporte y colocada sobre una plataforma o unas angarillas. Estas estatuillas están, a veces, decoradas con láminas de cobre cuyo brillo permite alejar a los enemigos potenciales y a las fuerzas del mal.
Para comprender a los Fang hay que tener en cuenta el Mvet y el concepto de Ondzabogha. Durante su migración o huida, un hombre recibió la revelación del Mvet, que es, en primer lugar, una cosmogonía que explica la formación del universo a partir de una explosión inicial. En segundo lugar es un relato fantástico de aventuras épicas de personajes imaginarios y mortales en lucha contra los inmortales para arrebatarles el secreto de la inmortalidad y también para tratar de igualarse en valor, fuerza, inteligencia, prosperidad y sabiduría. El Mvet además de ser una mitología establece las normas que han de regir las relaciones entre los vivos y los muertos, entre Dios y los hombres. Los Fang son monoteístas, el creador supremo es Eyoh o el Nommant, es decir, el que al hablar crea.
Ondzabogha significa adzap. Adzap es un árbol de proporciones gigantescas que representa la determinación del pueblo Fang para franquear los obstáculos que encontraron en su huida y al tratar de encontrar la tierra prometida en la confluencia de los ríos Woleu y Ntem.

MASCARAS NGIL

Pertenecen a la sociedad del mismo nombre. Son blancas y alargadas, con el rostro en forma de corazón. El color blanco representa para los Fang a los antepasados. Estas máscaras ejercen funciones judiciales y detectan y castigan a los que han cometido actos reprobables contra la sociedad. Eran las encargadas de perseguir y castigar a los hechiceros. Para acceder a la sociedad Ngil la iniciación incluía toda una serie de pruebas desde la purificación moral y física del neófito mediante la confesión de sus faltas y de padecer una flagelación corporal hasta la superación de grandes pruebas físicas y sacrificios. La sociedad Ngil era tan poderosa que fue prohibida por las autoridades coloniales en 1910. Una máscara de principios del siglo XX alcanzó en el año 2006 el precio más alto de la historia del arte africano, seis millones de euros.

Este tipo de máscara antropomórfica era utilizada por la sociedad masculina Ngil que existe aún actualmente. Esta sociedad secreta se encargaba de las iniciaciones y luchaba contra la hechicería. El Ngil es un rito de fuego purificador simbolizado por el gorila y su máscara representa la potencia y la fuerza conferida por el antepasado que la encarna. Los portadores de estas máscaras hacían su aparición en los poblados por la noche, bajo la luz de las antorchas, formando grupos numerosos. La cara va pintada con caolí, color que evoca el poder de los antepasados. El color blanco de cada máscara encarna el espíritu de un difunto.
El “Ngil” es una sociedad secreta de carácter judicial, por ello la función judicial es una de las más importantes de las máscaras Ngil. Son ellas quienes se encargan de juzgar a los culpables de las malas acciones y a los responsables de los delitos. Su objetivo principal consistía en impedir que hicieran daño a la población los brujos y hechiceros “Beyem”, poseídos por los malos espíritus. Los Ngil son una sociedad Fang que está por encima de todos los linajes. La iniciación a la sociedad Ngil comprendía una purificación previa, física y moral seguida de una flagelación y de una confesión de los delitos y de la violación de las prohibiciones. Se participaba en una prueba ordálica ante las reliquias de los antepasados, contenidas en los byeri, a los que se ofrecían sacrificios. Se trataba del paso simbólico de un estado andrógino al estado masculino de adulto, definido sexualmente. El Ngil tenía su lugar sagrado en un claro del bosque llamado “ésam”, en donde había grandes figuras yacientes de forma vagamente humana, que representaban al Ngil y a su esposa. Los neófitos debían reptar delante de estas efigies pasando por encima de una fosa en la que guerreros ocultos trataban de herirles con sus armas. También debían someterse a la prueba de las hormigas.
Sólo los hombres podían ser iniciados al Ngil, que era además utilizado contra los maleficios, los envenenamientos y que servía de protección a sus miembros. El Ngil trataba siempre de restablecer el orden social y formaba parte de los rituales que regulaban la vida de los pueblos gaboneses tradicionales
Después de las pruebas realizadas en el bosque sagrado, el ritual proseguía en la plaza del poblado, al alba o al crepúsculo. Armado con un sable o una simple porra el Ngil debía destruir las casas de los vecinos que estaban en conflicto con otros miembros de la sociedad. Estas enemistades se debían a adulterios, robos o deudas. El portador de la máscara tenía una voz grave que asustaba a las mujeres y a los niños e imponía respeto a los hombres.
Estas máscaras blancas de rostro alargado eran portadas por miembros notables de su sociedad. Son máscaras muy estilizadas, con finos rasgos alargados que figuran el rostro humano, dando la impresión de un corazón alargado, característico de esta etnia. Sus ojos están muy poco abiertos y la boca reducida a la más simple expresión con el fin de que salga deformada y no se reconozca a su portador.
Esta sociedad fue prohibida durante la Colonización, en el año 1910, por ser la causa de unas muertes absurdas y por oponerse a la autoridad colonial.

MASCARAS NGONTANG
Son máscaras yelmo que pertenecen a la sociedad secreta Ngontang. Pueden tener dos rostros, a lo Jano, o cuatro, opuestos dos a dos. Datan de la época colonial. La máscara lleva un collar de fibra y su portador disimula su cuerpo bajo una amplia vestimenta. Participa en diversas manifestaciones organizadas con motivo de funerales, levantamiento de duelo, nacimientos o las fiestas lúdicas del poblado. Son también blancas y aunque representan a un espíritu venido del mundo de los difuntos de los blancos danzan siempre de día. Representa el espíritu de una joven blanca que eso significa su nombre, dotada de clarividencia como lo indican los cuatro rostros que miran a un mismo tiempo hacia los cuatro puntos cardinales.
El color blanco hace referencia al más allá. El significado de estas múltiples caras deja paso a la imaginación, el bien y el mal, el día y la noche, en hombre y la mujer, este mundo y el más allá y otras muchas interpretaciones.

RELICARIOS BYERI
Entre los Fang, principalmente los Betsi, cada familia posee un “byeri” o caja de reliquias en donde se conservan parte del cráneo y de otros huesos de los antepasados o ancestros más notables. La caja de reliquias está hecha con cortezas. Estos relicarios eran conservados por el Esa, el anciano más viejo de la familia. Las esculturas fang están dedicadas en la mayoría de los casos al culto del Byeri. Normalmente representan hombres sentados, o con las piernas flexionadas y torso alargado, las manos juntas, manteniendo con frecuencia una copa o un cuerno con las sustancias mágicas, y con los rasgos de la cabeza estilizados. El Byeri es un culto destinado a los antepasados ilustres para invocar su protección. Estas esculturas, custodios o guardianes de relicario, pueden ser paseados por el poblado con el fin de honrar al difunto. Para ello la estatua es desmontada de su soporte y luego instalada sobre una especie de plataforma o base de paja trenzada para un mejor transporte durante las deambulaciones rituales. Fuera de las ceremonias son guardadas en los altares familiares. En muchas de ellas un vástago posterior permitía la introducción de la figura en el orificio practicado en la tapa de la caja de reliquias, fabricada con cortezas.
Estas estatuas, que pueden ser masculinas o femeninas, al igual que las cabezas son con frecuencia objeto de unción con aceite de palma.
Los relicarios byeri participan también en los ritos de iniciación de los jóvenes.

ESTATUAS EYEMA BYERI
Llamadas habitualmente guardianes de relicario representan generalmente a hombres sentados o con las rodillas ligeramente flexionadas. Las hay adornadas con plumas o con placas de metal, principalmente las de la zona norte. Otras se posan o se incrustan directamente en la caja relicario. Otros byeri están formados únicamente por una cabeza que se posa sobre la caja relicario, a modo de tapadera.
A veces el cuerpo del byeri queda tan reducido que se limita a un palo más o menos grueso que se introduce en la caja de reliquias. Otros byeri, solamente la cabeza o cuerpo entero con las manos enlazadas a la altura del vientre se posan sobre la tapa del relicario. De cuerpo entero o sólo la cabeza la función del byeri es ser guardián del relicario y custodiar los huesos de los antepasados.
El recipiente se llama “nsekh o byeri” y representa el cuerpo de la figura, la estatuilla que se clava perpendicularmente en el centro de la tapa de la caja de reliquias o recipiente se llama “eyema byeri” que significa “cabeza”.

CABEZAS DE RELICARIO O NLO BYERI
Además de las estatuas de cuerpo entero los Fang, también dentro del culto del Byeri utilizan otras en las que sólo figura la cabeza con el cuello, más o menos largo, para su introducción en la caja de reliquias. Son paseadas en las procesiones destinadas a honrar a los difuntos. Con frecuencia llevan incrustaciones de cobre o de latón que les confiere un aspecto brillante y al mismo tiempo su brillo aleja a los enemigos potenciales y a las fuerzas del mal. A veces el cuerpo del Byeri queda tan reducido que se limita a un simple palo más o menos grueso que se introduce en la caja relicario. Cabeza o cuerpo su función es guardar el relicario y custodiar los huesos de los antepasados. Estas cabezas, al igual que las estatuas son con frecuencia objeto de unción con aceite de palma.

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