Bamun

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Texto del catálogo original

También los Bamún, al igual que los Bamileké y los Tikar, es un pueblo implantado en el Grassland camerunés. Años después de la muerte del rey bamileké Ndéh, su hijo menor Ncharé baja hasta las llanuras de Nun y funda el país Bamún estableciéndose primeramente en Djimom que se convierte en la primera capital del reino y tras nuevas conquistas funda su capital en Fumbam. El monarca es asistido por un consejo de siete notables que participaron como cosignatarios en la entronización del rey, llamados los siete compañeros de Kom. Más tarde, con el undécimo monarca, Mboumbouo Mandú, el reino conoce una importante expansión. Pero el verdadero apogeo del reino bamún tiene lugar con el rey Njoya, décimo sexto rey de Fumbam, que accede al trono con 19 años en el 1876. Al convertirse al Islam se atribuyó el título de Sultan. Hasta el momento ha habido 19 monarcas en la dinastía.
Apartado de la corte Gbetnkom, primer gran oficial con su padre, se rebela contra su nuevo soberano. El joven monarca recurre a los Peul para su defensa y gracias a la caballería y a su armamento la insurrección es reducida, lo que le hace pensar a Njoya que el dios de los Peul es más poderoso que el suyo, por lo que abraza el Islam y construye una mezquita. Más tarde, en 1902, tras la colonización de los alemanes reconoce el poder del Cristianismo al que se convierte, manda destruir la mezquita y toma el nombre de Ibrahim en honor del patriarca Abraham. Estallada la Primera Guerra mundial los ingleses, en cuyo ejército tenían soldados nigerianos musulmanes, vencen a los alemanes, victoria que es atribuida al poder del dios de los islamistas por lo que nuevamente abraza el Islam. Sin embargo, tanto los preceptos del Islam como los del Cristianismo se le hacen cuesta arriba. La vida sin alcohol predicada por el Islam y la poligamia predicada por el Cristianismo le empujan a crear una nueva religión, religión a su medida. Un sincretismo entre estas dos religiones y el animismo cogiendo de ellas lo que le es más favorable. Dejó un tratado escrito sobre esta nueva religión.
Hombre deseoso de aprender interrogaba a cuantos eruditos estaban a su lado y especialmente a los ancianos. Hizo grandes innovaciones en todos los ámbitos. En el militar creó sus propios hornos y forjas para fabricar sus armas, hasta un cañón que no dio resultado. En agricultura introdujo nuevas plantaciones, lo que también facilito incrementar el comercio. Instaló un museo y talleres a la cera perdida y favoreció las artes y las letras siendo en este último ámbito en el que obtuvo una gran resonancia. Habiendo conocido importantes libros escritos en árabe, escribió varias obras, incluso una farmacopea, entre las que destaca la Historia de las leyes y costumbres de los Bamún, para lo que creo su propia escritura, en un principio de más de quinientos signos que tras varios cambios quedaron reducidos a ochenta y tres. Abrió colegios para enseñar esta escritura y la instauró en los tribunales y en todos los estamentos oficiales. Su escritura fue mantenida como la lengua oficial durante varios años, pues supo mantener buenas relaciones con el colonizador alemán. Derrotados los alemanes la administración francesa temerosa de su influencia le acusó de aliado de los alemanes y suprimió sus privilegios e implantó la lengua francesa, acabando por desterrarlo, en el 1931, a Yaundé en donde murió dos años más tarde.
Los Bamún tienen una importante producción artística, dedicada principalmente a la corte. Numerosas pipas y pequeñas máscaras a la cera perdida. Son expertos en el arte del perlado que lo aplican en estatuas y tronos. Recubren las piezas de madera con un tejido sobre el que cosen hileras de abalorios multicolores. Columnas talladas y bellos marcos de puerta. Tienen máscaras y tambores de grandes tamaños. Lo descomunal es una característica bamún, así como sus enormes máscaras de madera de gordos mofletes y ojos saltones, y muchas de ellas con un aspecto risueño, casi burlesco.

i.- LA ESCUELA BAMUN (Camerún)

La capital de los bamúns está en Fumbam.

Su producción característica está formada por las máscaras y estatuas en las que se manifiesta su tendencia a exagerar determinadas partes. A veces se habla de arte satírico. Las mismas características se encuentran en las esculturas de bronce. El ejemplo clásico es una cabeza con mejillas enormes, hinchadas y colgantes.

De una manera general la tendencia realista de un objeto se aprecia visualmente. En este caso el artista refleja la imagen que él mismo se forja del objeto. Sabe que las mejillas son raramente tan desproporcionadas, pero piensa que de esta forma les transmite su verdadera significación.

La búsqueda de las formas y el color es prácticamente nula, parecen algo secundario. Lo más importante es lograr la mayor potencia de expresión posible, siempre que se guarde cierta relación con la estética.

El expresionismo se opone al arte realista por su mayor libertad y su mayor audacia. El artista da libre curso a su genialidad. El artista africano encuentra, con frecuencia, su inspiración en los sueños. Está obsesionado con sus visiones oníricas. El mayor mérito del arte expresionista es que logra representar el rostro humano independientemente de cualquier vestigio realista.

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